martes, abril 8

Me encanta leer algunas páginas de las weblogs. Están llenas de pesimismo. De gentes perdidas igual que yo. Por supuesto las hay con esa tendencia de ver todo color de rosas, pero esas no las leo. No son sinceras. Me huelen a la antigua hipocresía victoriana.
El verdadero web-logger es un tipo confuso y desesperado. Que anda vagando. Sin respuestas.
Ese es el verdadero webloger.