Alucinación Consensual es uno de esos términos que va más allà de un primer significado aparente que en principio quiso darle su autor W. Gibson en la novela de ciencia ficción, "Neuromancer" (1984).
Alucinación Consensual ha adquirido otra dimensionalidad. Un poco más dramàtica para nuestra época. Curiosamente, si ponemos en el buscador ambas palabras sólo nos remiten a unas 400 referencias. Y el 90% de ellas dicen lo mismo. Canibalismo de plagios.
Esta genial expresión, al igual que otra hallada por Teodoro Adorno, El Sueño Insomne, no voy intentar explicarla o citar lo ya citado en las páginas web.
Alucinación Consensual irradia por sí misma un potente valor de metáfora crítica. Lo que sí es un hecho es que forma parte de the subliminal warface, la guerra subliminal, a la que estamos sometidos diariamente, pero que ignoramos dicho sometimiento.
Si El sueño insomne designa a la televisión, Alucinación Consensual designa a La Red, Internet y el mundo de los videos y todo lo relacionado con la creciente industria-ciber-cultural. La otra ofensiva ideológica: la cultura de la evasión.
Pero la Alucinación Consensual implica también al hombre mecanizado, casi en trance hipnótico debido al bombardeo multisensorial de nuestra época y que nos convierte en el-hombre-dormino que tanto hablan las escuelas del Cuarto Camino. Es no estar en ese aquí-ahora, la base de algunas filosofìas orientales y últimamente de la actual psicología moderna.
miércoles, agosto 3
Alucinación Consensual y Sueño Insomne (I)
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