Digamos que el referéndum es como una sopa con pelos.
El Camarada Presidente le sirve a usted una sopa. Sólo que la sopa presidencial viene con varios pelos.
Usted es un revolucionario.
Un simpatizante del proceso.
Usted dice: Camarada-Presidente, hay varios pelos asqueantes en mi sopa.
El Camarada - Presidente le dice: ¿Y? ¿Algún problema con eso?
El Camarada - Presidente le dice: ¿Y? ¿Algún problema con eso?
Usted se toma la sopa con pelos. Y le parece muy sabrosa.
Pero también puede suceder lo siguiente. Como es mi caso.
- Camarada presidente, hay varios pelos asqueantes en mi sopa.
- ¿Y? ¿Tiene algun problema con eso?
Y esa es la diferencia entre usted y yo.
En mi caso no me tomo la sopa con pelos asqueantes.
Se la devuelvo al camarada-Presidente y le pido que me devuelva mi dinero. Que eso no fue lo que yo le compré.
Ese no es el menú que nos vendió.
Y si el si el camarada no me devuelve mi dinero, pues agarro la sopa de pelos y se la tiro en su cara.
Como deberíamos hacer todos los que nos sentimos traicionados con lo que está pasando.


















2 comentarios:
pues si !!
He leido los últimos posts en orden cronológico - Penoso trabajo ir de abajo hacia arriba cuando la supuesta cordura te grita que vas al revés- y resultó que, para ver la evolución de tus posts, en sentido retrógrado se entiende mejor lo de la sopa peluda.
No me gusta, como a tí; pero... ¿no crees que nos obligarán a tomarla, con los pelos por delante?
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