
(Nota: esta es una anécdota -apócrifo- que sucedió un Día del Periodista. Pensaba titularla también: El día que NO conocí a Hunter Thompson.)
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Una vez, estabamos un grupo de periodistas en los United States.
En aquella oportunidad la casa editorial del escritor y periodista creador del estilo gonzo,
Hunter Thompson, nos invito, casualmente el
Día del Periodista y al grupo de visitantes, a conocer una especie de finca en Woody Creek, Colorado cerca de Aspen, que era el lugar de residencia de Mr. Hunter Thompson. Para ese entonces ya una figura de culto como
periodista y como escritor.
El día que fuimos de gran visita -un
Día del Periodista-Venezuela-, Hunter Thompson estaba durmiendo una pea tremenda y no nos atendió. Una
hangover le dicen en USA.
Ahora bien, no podía irme con la manos vacías. Si la noticia-entrevista estaba durmiendo una pea pues nosotros teníamos que buscar algo interesante en el nido del padre del
gonzo journalism.
Así que empecé a curiosear por ahí. Y llegué a una gran cocina.
De lo que ví pude sacar las conclusiones siguientes. Sin temor a equivocarme.
Un desayuno típico en el rancho de
Hunter Thompson consistía de:
- un vaso de jugo de naranja
- una taza de café
- un trago de Chivas Regal en una copita de tequila. Lo que se conoce como un chute de guisqui. Para ponerlo en criollo
Y bueno no sé.
- Allí, frente a mis narices también había una especie de bowl con un sospechoso polvo blanco.
Ahora bien, podría ser tiza rallada para el billar. Aunque yo tenía mis sospechas que estabamos ante otra cosa diferente a tiza rallada para el salón de billar, que por cierto estaba al lado de la cocina.
¿Además, por qué estaría la tiza rallada en la cocina y no al lado de la cocina, que era el sitio donde estaba la mesa de billar?
Simples preguntas capciosas que uno se hace.
Justo, cuando iba a meter el dedo para probar qué era aquella sustancia -la objetividad periodista nos lleva a tales situaciones desagradables en honor de la verdad- y darle crédito a mis temidas sospechas, de que la tiza rallada no era en realidad tiza rallada, y sobre todo aclarar, lo que podía ser ese polvo misterioso en la cocina, tan parecido a la tiza rallada, pues llegó nuestro guia de visitantes y me echó la gran noticia para atrás.
De hecho me hizo pegar un brinco del puro susto.
-... ¿what are you doing here, Mr Kandika?....lets go...lets go (¿Qué está haciendo usted aquí Mr khandika... ¡vamonos...vamonos!...
Tiempo después leyendo El Nacional -cuando se podía leer y darle credibilidad- me enteré que el creador del periodismo Gonzo había agarrado una .45 y se mató.
Se metió un tiro.
Y si El Nacional te decía, para entonces cuando era un periódico respetable de izquierda, que si Mr Thompson se había suicidado, era porque en verdad se había suicidado. No había motivo alguno por qué no creerle a El Nacional como en estos tiempos de ahora.
Entonces recordé, que el suicidio del creador del periodismo gonzo fue ahí mismito, cerca de donde estaba el bowl con aquello que parecía tiza rallada, pero que aparentemente podría no ser tiza rallada. Y donde habíamos estado precisamente un Día del Periodista.
A mí me dio lastima la noticia de la muerte de quien pudimos conocer personalmente, pero que no pudimos por cuestiones de una típica hangover. En la casa de Hunter habían muchas fiestas.
En fin, todos los años el Día del periodista, me acuerdo pues de la anécdota y sigo con el cuento que ya les conté. De preguntarme que hacía ese poco de tiza rallada para el billar en la cocina de Thompson.
Nunca había contado esta historia sin confirmar y hoy para conmemorar el Día del Periodista en Venezuela se las regalo a ustedes.
Sin confirmar, por supuesto, lo de la tiza rallada.
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